Regreso

SM el Rey preside la apertura de la Sesion de Octubre del Parlamento (Discurso Real)

Rabat, 14 oct . SM el Rey Mohammed VI presidio hoy, en la sede del Parlamento, la apertura de la primera sesion del cuarto ano legislativo.

Con este motivo, SM el Rey pronuncio ante los miembros de las Camaras de Representantes y de los Consejeros, un importante discurso, he aqui el texto.

Loor a Dios,  la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros.

 

Honorables Señoras y Señores Parlamentarios

 El acto con que inauguramos el presente período de sesiones, viene a coincidir, este año, con la efemérides, que con respeto y engrandecimiento evocamos, conmemorativa de la desaparición del Liberador de la Nación, Nuestro Venerado Abuelo, Su Majestad el Rey Mohammed V, celebrada por el pueblo marroquí el décimo día del sagrado mes de ramadán. El llorado Soberano, fue precursor al afianzar las bases de la democracia, a través de históricas realizaciones, encabezadas por su promulgación, en 1958, de la vanguardista Carta Real de las libertades públicas, que consagra la pluralidad de partidos políticos, constitucionalizado, más adelante, con total sagacidad y clarividencia, por Nuestro Venerado Padre, Su Majestad el Rey Hassan II, Dios le acoja en su Misericordia.

 

Vuestra aprobación, en el curso del presente período de sesiones, de una nueva legislación sobre los partidos, a cuyo establecimiento Hemos llamado, constituye la mejor expresión de fidelidad a la feliz memoria de los dos Soberanos. Más que cualquier otro factor, esta fundadora legislación, incitará a que se produzca un paso cualitativo hacia el papel fundamental de edificación de la sociedad democrática y de desarrollo, que los partidos políticos deseamos desempeñar.

 

 También coincide la celebración de este período de sesiones con una coyuntura cargada de prometedores proyectos estructurantes y reformas prometedoras, así como de citas obligadas en distintos ámbitos, y de obras de desarrollo iniciadas en todas las regiones, que requieren un espíritu de movilización, de trabajo, de confianza y de esperanza, para poder materializar sus ambiciosos programas y hacer frente a las dificultades, apuestas y desafíos que comportan.

 

 Si el comienzo de realización de la primera etapa de la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano (INDH), al que Hemos procedido, Nos ha ofrecido la posibilidad de percibir personalmente el grado de las carencias, disparidades y necesidades; también Nos ha permitido constatar, in situ,  el alcance de la fuerte participación de todos los sectores en la misma, impulsados por el espíritu de ciudadanía positiva, una ciudadanía que descansa sobre la asunción de la responsabilidad y la participación en la concepción de las soluciones más realistas a los problemas socioeconómicos que no esperan las citas electorales ni por ellas pueden permanecer hipotecadas.

 

En este contexto, queremos insistir sobre la necesidad de sensibilizar  a cada uno de los marroquíes acerca de que su destino se halla supeditado a sus iniciativas y a su integración en la acción colectiva, encuadrada por instituciones habilitadas, como son principalmente los partidos, que consideramos como escuelas del patriotismo y de la verdadera ciudadanía, e incluso, como el instrumento idóneo para la educación de todos los marroquíes sobre la buena participación en la gestión de los asuntos públicos y el ejercicio de la acción política, en el noble sentido del término.

 

 He aquí un prudente planteamiento, por cuya consolidación y refuerzo Nos empleamos constantemente. Convencidos de que no puede haber democracia efectiva y concreta sin unas organizaciones políticas fuertes y responsables, Hemos insistido más de una vez, desde lo alto de esta tribuna, sobre la rehabilitación de los partidos políticos.

 

 De ahí Nuestro empeño de reforzarlos, disponiendo un marco legal avanzado, que les permita constituirse, organizarse y funcionar de manera democrática, además de garantizarles el apoyo material estable y transparente, que tome en consideración sus capacidades de encuadramiento y representación. Nuestro objetivo final, será siempre el de aportar la necesaria inmunidad a los partidos nacionales y proteger el paisaje partidista contra la balcanización que impide a estas formaciones desempeñar adecuadamente su papel constitucional.

 

 Este texto fundador, sea cual sea su credibilidad, será siempre un mero marco legislativo, si los actores políticos no le inyectan la dinámica necesaria, para poder generar una nueva cultura política que arraigue la confianza en las formaciones políticas y asambleas electas.

 

 Tenemos la certidumbre de que el patriotismo de nuestros partidos políticos, les va a llevar a la rápida materialización de su conformidad con la nueva legislación, no sólo reduciendo el tiempo de acomodamiento formal, reformando sus estatutos a la luz de la misma, sino también haciendo que tal conformidad sea más profunda, para cristalizar su espíritu, tanto en lo que se refiere al traslado de la acción partidista de los períodos electorales al encuadramiento permanente, o en lo que atañe a la atracción de nuevas élites, especialmente entre jóvenes y mujeres. Exhortamos a los partidos políticos a dedicar el máximo de sus actividades sobre el terreno al afianzamiento del patriotismo activo y a la educación de las jóvenes generaciones sobre la participación democrática, preservándolas de los perjuicios y de las nefastas consecuencias del vacío político.

 

A pesar de la importancia que reviste, consideramos que la ley de los partidos no constituye el final del recorrido, sino que es un primer paso fundamental dentro del proceso fundador, no sólo con respecto a la reorganización propia, con el fin de ganar los comicios electorales, con toda legitimidad, sino también para realizar el común deseo de asistir a la eclosión de un paisaje político razonable, basado en fuertes alianzas y en polos diferenciados, no por la multiplicidad de sus colores, sino por la competitividad en torno a puntuales proyectos de desarrollo.

 

 El acabamiento y refuerzo de tal habilitación partidista, seguirá siendo tributaria, en su dimensión legislativa, de un sistema electoral eficiente y adecuado. Por esta razón, Hemos promulgado Nuestras instrucciones al gobierno con el fin de obrar, dentro una amplia concertación y de un consenso constructivo, para que el Código electoral sea adoptado y conocido un año antes de la cita electoral. Ello permitirá una mayor claridad y una moralización de la competición que ha de ser leal, regular y susceptible de garantizar el desarrollo de unas elecciones libres y plurales. He aquí el camino recto para alcanzar nuestras aspiraciones de tener una mayoría gubernamental coherente y una oposición parlamentaria constructiva.

 

 Esta modernización del marco normativo que rige los partidos y el Código electoral, no producirá todos sus frutos si no va unida a una habilitación política más global y más segura, que arraigue la confianza en el ciudadano, estimulándole a participar en sus instituciones parlamentarias, partidistas y asociativas.

 

 En este contexto, y dentro del nuevo proceso, la institución parlamentaria ha de jugar un papel relevante, aportando un fuerte impulso a fin de activar la acción parlamentaria en todos los ámbitos de su incumbencia, como son, la reforma legislativa, la responsabilidad de controlar, el encuadramiento sobre el terreno y la denodada diplomacia paralela, cuyo objetivo es poner el desarrollo democrático de nuestro país al servicio de la defensa de la marroquidad de nuestro Sahara.

 

 Exhortamos a todos los actores a movilizar y conjugar sus energías frente a las campañas orquestadas contra nuestro país, urdidas por los enemigos de nuestra unidad territorial, contrarrestándolas con fuerza en todos los foros, con el fin de revelar sus despreciables estilos y maquinaciones.

 

Honorables Señoras y Señores Parlamentarios,

 Así pues, para ilustrar la importancia particular que otorgamos a vuestra honorable institución, y empeñados en ampliar el ámbito del ejercicio de la democracia real, Hemos decidido que el parlamento, lo mismo que ha sucedido con el Código de la Familia, se encargue de examinar la reforma de la legislación relativa a la nacionalidad, dentro de la perspectiva global de una ciudadanía responsable, tan embebida en las constantes sagradas de la Nación.

 

Con a habilitación política general, esperamos allanar el camino ante la profunda reforma institucional, cuyo objetivo reside en el afianzamiento del Estado fuerte, mediante la Monarquía Constitucional Ciudadana, las instituciones democráticas responsables e eficientes, el desarrollo humano sostenible y el refuerzo de las reglas de la buena gobernanza.

 

 Sin embargo, la reforma institucional, por la cual velamos, no debe impedirnos ver que, sin el desarrollo humano, sólo será una mera forma sin contenido, e incluso percibida por las masas populares como un lujo político, ya que el trabajo que permite alcanzar un mínimo suficiente de nivel de vida digna y de bienes lícitos, es lo que verdaderamente constituye su preocupación primordial. Por ello, se hace inevitable acelerar el ritmo del crecimiento económico, que representa un serio compromiso y una acción continua, para la producción de riquezas, mediante la libre iniciativa y el esfuerzo. Efectivamente, todo el mundo ha de saber que el crecimiento económico no se decreta. Por lo tanto, no basta que se repita como un eslogan enarbolado por todos y convertido en una especie de reivindicación sindical.

 

Así pues, a fin de avanzar resueltamente hacia la finalidad primordial, se hace indispensable  conducir simultáneamente y de manera equilibrada, el desarrollo y la democracia. De igual manera, la sinergia y la complementariedad han de ser reforzadas entre un sector público debidamente racionalizado y el sector privado que debe ser estimulado para asumir plenamente su papel de locomotora del desarrollo. La cuestión no radica en que estemos ante un problema difícil, sino en que cargamos todo su peso sobre las espaldas del Estado y nada más, sin asociar a los demás actores.

 

Por lo tanto, para acabar con este andar cojeando, todos hemos de empeñarnos en hallar soluciones eficientes, dentro de un tiempo adecuado y mediante decisiones audaces y eficaces, así como a través de la planificación racional y precisa, que resulta de la educación útil, y de la formación política y social participativa. De ahí el que Nos hallamos dedicado de lleno a forjar la cultura ciudadana, con todo cuanto representa como cambio hacia la mentalidad del ciudadano activo, con iniciativa, participativo y productivo, en lugar de la mentalidad negativa, subordinada y expectante. Ello requiere una perseverancia, donde se combinan el desarrollo del ciudadano con su capacidad para conseguirlo, ya que el progreso de Marruecos se supedita a los brazos y a la inteligencia de sus hijos, en una carrera acelerada hacia el propio cambio. Tampoco se puede reformar un país si no se hace otro tanto con sus pobladores.

 

A Dios el Altísimo, imploramos, en medio de este ambiente espiritual del sagrado mes de ramadán, en el que fue revelado el Corán como guía para las gentes, para que haga que seamos de los que escuchan las palabras y siguen las mejores. "Aquellos fueron bien encaminados por Dios; aquellos son dueños de la razón" (Sagrado Alcorán).

 El saludo, la bendición de Dios el Altísimo y sus gracias, sean con vosotros.