Regreso

 

Texto integro del discurso de SM el Rey con motivo quincuagesimo aniversario de independencia

Rabat, 17 nov. SM el Rey Mohammed VI ha pronunciado ayer en Rabat un discurso durante una ceremonia oficial que el Soberano ha presidido con motivo del quincuagesimo aniversario de la vuelta del difunto SM Mohammed V del exilio y la independencia del Reino.

 

He aqui el texto integro del discurso real

 Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros

 

Altezas,
Excelencias.
Querido Pueblo,

                                              
Te dirijo el presente discurso conmemorativo del quincuagésimo aniversario de la Independencia, desde este histórico lugar, de imborrables recuerdos simbólicos, en Nuestro propio nombre, y en el de todos los miembros de la Familia Real Jerifiana, vástagos de Nuestro Venerado Abuelo, Su Majestad el Rey Mohammed V, Dios Le acoja en Su Santa Misericordia. Lo hago por los padres, hijos, Príncipes, Princesas y nietos, tanto de aquellos que están en el  Cielo, recibidos en la Divina Gracia de Dios, principalmente Nuestro Venerado Padre, Su Majestad el Rey Hassan II, Nuestra llorada Abuela Lalla Abla, Nuestro llorado Tío, Su Alteza Real el Príncipe Muley Abadallah y Nuestra llorada Tía, Su Alteza Real la Princesa Lalla Nezha, como por quienes siguen vivos, y que Dios les dé larga vida y conduzca por el buen camino sus descendencias, para expresar el agradecimiento y la gratitud a todo el pueblo marroquí y a todas sus generaciones y componentes, ya sean ancianos, jóvenes, hombres o mujeres, habitantes de las urbes o del campo, de las montañas o del desierto, por la fidelidad que demostraron, en todas las circunstancias, a su Soberano y al Glorioso Trono Alawí.


Ello se ha reflejado en la extraordinaria imagen de fidelidad y sacrifico producida durante el remoto exilio que Nuestra Familia Real, un miembro más de vosotros, ha tenido que soportar, al sacrificar su Trono Nuestro venerado Abuelo en beneficio de la libertad de la Nación y de la soberanía del país.


Es realmente un momento fuerte y emotivo, en el cual rememoramos contigo el alcance de la cohesión que has tenido con tu Trono, que correspondió, a su vez, con idéntica fidelidad  y lealtad.


Por otra parte, queremos, igualmente, expresar Nuestro profundo reconocimiento a los hombres y mujeres del Movimiento Nacional, de la Resistencia y del Ejército de Liberación, que con total entrega defendieron la Patria y el símbolo de su soberanía. Dios sea Misericordioso con sus mártires y otorgue el mejor premio a sus combatientes, que dignos son de la Divina aleya que dice: "Entre los creyentes hay hombres que cumplieron las promesas que a Dios hicieron; algunos de ellos ya fallecieron y otros esperan todavía, pero no cambiaron" (Sagrado Alcorán).


Damos la bienvenida a nuestros destacados huéspedes y a las importantes personalidades, que con nosotros comparten la celebración de este acontecimiento histórico. Especial mención queremos hacer de aquellos que dieron su apoyo a la Familia Real en su exilio y aliviaron sus sufrimientos de destierro, así como de los que apoyaron la lucha de nuestro pueblo y la legitimidad de la vuelta del Sultán Mohammed ben Yussef a su Trono; lo que nos lleva a considerarles marroquíes, por haber conseguido realmente armonizar con los sentimientos del pueblo marroquí y con su combate.


Así pues, el simbolismo de la efemérides no sólo concierne a nuestro país, sino también a los suyos. Con los líderes y pueblos de estos países, nos unen vínculos fraternales de amistad y solidaridad por la liberación y la dignidad.


En este contexto, quisiera dirigir un saludo con consideración y reconocimiento a Nuestros Grandes Amigos, Sus Majestades Don Juan Carlos I y Doña Sofía, Su Excelencia el Presidente Jacques Chirac y su Honorable Esposa Doña Bernadette Chirac, por el sincero amor que a Marruecos guardan, así como por el fuerte apoyo que le prestan. De igual modo he de poner de relieve la simpatía y apoyo de Su Excelencia el Presidente del Gobierno de España, Don José Luís Rodríguez Zapatero, y de Su Excelencia el Primer Ministro de Francia, Don Dominique de Villepin.


En el mismo sentido, agradecemos profundamente a la destacada representación de Nuestros Respetables Hermanos, Su Excelencia el Presidente Abdoulaye Wade y Su Excelencia el Presidente Marc Ravalomanana. Ello es la prueba de los más sólidos lazos de fraternidad africana que unen a sus dos países con Marruecos. Con Madagascar, el Divino Destino ha querido hacer del sufrimiento del exilio, un vínculo histórico que nos enlaza y que quedará gravado en la memoria marroquí. Con Senegal, nuestras destacadas relaciones son un modelo de solidaridad y unidad africana.


Majestades, Altezas, Excelencias, querido Pueblo,


La celebración que hoy llevamos a cabo, es una exaltación de los ideales que Mohammed V, Dios Le tenga en Su Misericordia, ha cristalizado, sobre todo el de la libertad, que ha considerado como el fundamento de su doctrina política, militando a favor de los que no la poseían, sin distinción por razones raciales, religiosas o sectoriales, y solidarizándose con los movimientos de liberación magrebíes y africanos. Inolvidable es su valiente y reconocida postura al lado del mundo libre y en contra del nazismo y del fascismo.


Queremos reafirmar Nuestra sólida voluntad de afianzar las bases del destacado partenariado marroquí-franco-español, inspirándonos de ese elevado sentimiento  político  y  civilizado, de liberarse del complejo de la colonización, por ser una de las elevadas virtudes que, con toda lucidez, caracterizaron al Liberador de la Nación, Nuestro Abuelo, Su Majestad el Rey Mohammed V y a su Compañero en la lucha, el Edificador del Estado moderno de Marruecos, Nuestro Padre, Su Majestad el Rey Hassan II, Dios acoja a ambos en Su Misericordia.


Al evocar estas brillantes páginas de la historia de Marruecos, no lo hacemos con la voluntad de engrandecimiento o de alabanza, sino más bien para sacar las enseñanzas y lecciones de sus éxitos y fracasos, sentir la profundidad de los significados del legado político y patriótico, y descubrir los magnos esfuerzos y sacrificios consentidos por las generaciones que sucedieron, así como los tempranos logros realizados por nuestro país, gracias a la contribución de todos los marroquíes, cada cual desde su posición, ofreciéndonos de este modo, un Marruecos libre y soberano.


Que esto sea para nosotros un fuerte estímulo, que nos permita acometer el futuro con idéntica movilización, confianza y entusiasmo, así como participar colectivamente en el proceso de consolidación de la democracia y del desarrollo, impulsados por el verdadero patriotismo que se forja sobre la consideración del amor a las patrias como formando parte de la fe, y sobre el aferramiento a los valores sagrados, que la firme cohesión con tu Trono encabeza. Si tú constituyes la materialización y la protección de este Trono, que representa una de las más arraigadas monarquías, para mí es una corona colocada sobre las cabezas de todos los marroquíes y una prenda a ellos confiada, del mismo modo que ellos lo son para Nos.


En tu Primer Servidor, querido pueblo, hallarás un Rey ciudadano, comprometido con tus causas, entregado al servicio de nuestra valiosa Patria, y fiel al pacto de la bay´a establecido entre nosotros.


La irreversible vía que hemos emprendido se constituye con la consolidación de la ciudadanía íntegra de todos los marroquíes, que a todos considero iguales, estén donde estén y sea cual fuere su condición social. No hay diferencia entre los individuos, sino por el grado de patriotismo sincero que encarnan, cumpliendo la responsabilidad que a cada cual corresponde y representando honrosamente a nuestro país, de cuya pertenencia, defensa y preservación colectiva  de su unidad y arraigo de su honor, todos nos enorgullecemos. Los marroquíes, y me honra ser uno de ellos y su Primer Servidor, para mí son todos iguales, en los derechos y deberes ciudadanos, ante Dios, ante la Nación y ante la Historia.

 

El saludo, la bendición de Dios el Altísimo y sus gracias, sean con vosotros.