El Islam tolerante y generoso

 

El Islam en Marruecos es la primera marca de identidad, una religión comprometida a su estatus de cruce. Es vivido y adoptado como es, una religión de tolerancia, de cohabitación, de generosidad y de solidaridad. Desde hace siglos encarna las propuestas por el otro, así como el diálogo y la comunión compartida. En Marruecos, en efecto, el Islam siempre ha encarnado una tradición de apertura y el Rey, Amir al Mouminine (Comendador de los creyentes) es el guardián y el preservador, es el agrupador de las tradiciones, de la diversidad cultural y de cultos.

 

Una tradición de acogida y de cohabitación

 

Tierra de tolerancia, Marruecos en su tiempo había acogido a los refugiados musulmanes y  judíos  perseguidos por la inquisición de Isabel la Católica. Ellos habían encontrado refugio en el Reino y habían podido ejercer libremente su culto. En nuestros días cuando el Islam suscita un debate pasional en occidente, Marruecos, se presenta como un remanso de pacifismo y de moderación. Al día siguiente de los trágicos atentados del 11 de septiembre perpetrados en Nueva Cork, se organizó una importante ceremonia eclesiástica en la Catedral de Rabat, reuniendo a los representantes de las tres religiones: el Islam, el Judaísmo y el Cristianismo.

 

 

El Islam, generoso y tolerante

 

   

Promover el diálogo y el acercamiento

 

S.M. Mohamed VI es el responsable constitucional de las tradiciones y de la práctica religiosa. Ahora bien, no ha dejado de promover el diálogo y el acercamiento entre las culturas y las civilizaciones. Hace un llamado constante a su cohabitación y se inscribe enseguida contra la fractura que algunos se esfuerzan por traducir en la realidad y preconizan una “guerra de religiones” o un “choque de civilizaciones” entre el Islam y las otras religiones: De esta manera, el Soberano se inscribe en la pura tradición patrimonial del Islam tolerante y generoso.

  

 


 

Reflexionar en la adaptación de una futura sociedad

 

Si el Islam es una religión de estado en Marruecos, no se dispersa entre tanto su entorno natural pero evoluciona sin alteración a lo largo del tiempo y de las nuevas exigencias que aparecen día a día. En el 2004 el Soberano había estado a la iniciativa de un nuevo código de la Familia que ponía el dedo sobre ciertos dogmas. De la misma manera, lanzó una reforma en el ámbito religioso en el sentido de modernidad. En la Práctica cotidiana, el consejo de los Ulemas es invitado a reflexionar sobre la adaptación religiosa de una futura sociedad. La creación de una estación de radio que lleva el nombre de S.M. Mohammed VI, destinada a la divulgación del Corán y de la cultura islámica al igual que los apoyos distribuidos a los Ulemas y a los pedagogos musulmanes para que participen de este arraigamiento en la modernidad.

 

La reforma del ámbito religioso

 

Pacifismo y tolerancia, estos dramáticos acontecimientos del 16 de mayo en Casablanca, habían constituido otra ocasión para recordar con fuerza esos dos principios cardinales del Islam marroquí. En verdad, una sucesión de acontecimientos nacionales e internacionales pusieron en evidencia la necesidad de une nueva reflexión. En Marruecos, está codujo a lo que llamamos “la reforma del ámbito religioso” y a una profunda reestructuración del departamento de los Habous y de los asuntos religiosos a la cabeza del cual fue nombrado un nuevo ministro que encarna la renovación del Consejo Superior de los Ulemas que es excepcional o rara en los estados árabes musulmanes. Cuenta en su seno una mujer, la puesta en marcha de los Consejos Regionales donde aquí también lo ocupan unas 35 mujeres, la institución de la Zakat y los edificios vinculados al culto, el fortalecimiento del papel de los nadhirs, etc.

 

 

 

El modelo marroquí de un Islam de un entorno justo

 

A través de esta nueva gestión del ámbito religioso, el Soberano expresa su voluntad de hacer del Consejo Superior de los Ulemas un espacio idóneo para una pedagogía religiosa y patriótica, un lugar de ciudadanos responsables digno de las tradiciones de tolerancia y de convivencia de los marroquíes. Con el mismo espíritu, estos lugares de comunión también se convierten en un entorno de formación y de intercambios donde a partir de ahora la mujer es llamada, contrariamente a las épocas pasadas a representar plenamente su papel de simbolizarla apertura: De hecho, todos estos aspectos que son otro tanto de las innovaciones que prefiguran en el modelo religioso marroquí el de un entorno justo del diálogo y de la tolerancia que toma su integra significación.

Un Islam sin obligación, si autoritarismo, donde la unidad del rito malekita es el cimiento fundador, donde la responsabilidad de la fatua, si es necesario, refleje una perfecta armonía de nuestros valores.