Viajar à Marruecos                                                                                                                                                                 Volver

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Información General  

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Información práctica

Hora local: GMT

Electricidad: 220 V, 50 Hz (110 V en algunas zonas antiguas)

Pesos y medidas: sistema métrico

Agua: es de los grifos es potable y de buena calidad. El viajero tendrá que tener cuidado con el agua de las fuentes o pozos.

Divisa: la moneda utilizada en Marruecos es el Dirham, equivalente aprox a 1 euro/ dólar US.

 

 

Trámites

 

Documentos

No olvide su pasaporte y comprobar antes su validez. Si su estancia ha sido organizada por una Agencia de Viajes, en algunos países es suficiente el carné de identidad para los grupos de más de tres personas. Determinadas nacionalidades necesitan un visado. Infórmese en nuestra página web o contactando nuestros consulados.

La estancia por turismo está limitada a 3 meses. Si desea traer algún animal doméstico, provéase de su certificado de buena salud extendido con una fecha inferior a 10 días, así como un certificado de vacunación antirrábica de menos de 6 meses.

Normas especiales para automóviles, caravanas y barcos a motor:

Los automovilistas no deben cumplir ninguna formalidad. Sin embargo, está prohibido vender, empeñar o alquilar su vehículo. Es obligatorio el seguro de automóvil. Solicite la carta verde antes de comenzar el viaje en la frontera. Para las caravanas, remolques y barcos a motor es necesario un carné de paso por la aduana. Se recomienda proveerse del carné de camping-caravaning internacional. La estancia en territorio marroquí no puede exceder de 6 meses para los automóviles, caravanas y furgonetas-vivienda.

Aduanas

Usted puede traer temporalmente a Marruecos, sin ningún tipo de formalidad, la mayor parte de sus utensilios personales en cantidades que correspondan a una actividad turística normal. Por ejemplo: dos raquetas de tenis, dos pares de esquíes, una tienda y material de camping, una videocámara, un aparato fotográfico, un aparato radio-cassette walkman, unos prismáticos... En caso de duda, infórmese en el consulado de Marruecos.

Hay reglamentaciones especiales:

El alcohol (1 botella de vino y una botella de alcohol o 3 botellas de vino por persona adulta) y el tabaco (200 cigarrillos o 50 cigarros puros o 250 gr. de tabaco por persona adulta).

Las armas y municiones de caza (están prohibidos los fusiles de cañón rayado).

 

 

Cuándo ir

En la costa, el clima es agradable prácticamente durante todo el año, aunque en el norte en invierno puede refrescar y aumentar la humedad. En las llanuras, la época más propicia para el turismo es la que abarca los meses de octubre hasta abril, puesto que en ella los días son cálidos o calurosos (alrededor de los 30ºC) y las noches son frescas e incluso frías (aproximadamente 15ºC). En las regiones de mayor altitud se precisa ir bien preparado de cara al invierno. Si se proyecta visitar las montañas, la temporada de esquí suele desarrollarse entre diciembre y marzo. En la mayoría de viajes dedicados al trekking en temporada alta (del 15 de junio al 15 de septiembre) es aconsejable reservar previamente el alojamiento.

 

Entorno y Medio Ambiente

Marruecos cuenta con un paisaje de una espectacular variedad, combinando arena, mar y nieve con inusitada facilidad. La costa sur se extiende hasta los límites del Sáhara Occidental, mientras que en el norte, la mayor parte de la población habita las faldas de las montañas del Atlas, a menudo cubiertas de nieve. Los montes representan una buena protección contra su vecino oriental, Argelia.

Entre las montañas y la costa atlántica aparecen altiplanos y llanuras fértiles y bien irrigadas. En el extremo sur, en el límite del Antiatlas, los desfiladeros, como los ríos que fluyen en sus bases, se van secando gradualmente a medida que se adentran en la interminable arena y los paisajes pedregosos del inmenso Sáhara.

Es el más frío de los países cálidos. Especialmente en las regiones más elevadas, el invierno pueden resultar realmente glacial. En verano, en las montañas hace calor durante el día y frío por la noche. A lo largo de la estación pluvial, entre noviembre y abril, sólo llueve de manera ocasional.

 


Ciudades de Marruecos


 subir

Marruecos llena de encanto y de emoción, donde la sombra nunca se separa de la luz, donde el oasis nace del desierto, donde el cielo y el mar se unen hasta formar un solo elemento. Armonía nunca perturbada, donde los colores más opuestos llegan a ser complementarios, fundiéndose en un calidoscopio esmaltado de ocres y de azules, de rojos y de verdes, de oro, de cobre y de plata, colores de Marruecos, colores de la vida, colores de la fiesta, colores de un hechizo al que sería una locura resistirse, de sensaciones, de perfumes y de sabores.

Marruecos embrujador, tierra de un único perfume, que tiene como nombre hospitalidad encerrada en todo lo que la rodea; la arcilla adopta la línea de una arquitectura curva para modelar una vasija de barro. El metal se transforma para convertirse en joya, adorno, ornamento. La lana calienta y viste, reinventando sin cesar motivos ancestrales. La madera se cincela en marqueterías preciosas.

 

Marruecos, caudal de tesoros engarzados tras las murallas de sus ciudades y de sus cascos. Dulzura y violencia de manjares de llamativos colores. Festín compartido alrededor de un tajine. Sosiego del té a la menta, que quema y refresca al mismo tiempo. Aromas de ámbar, de jazmín de especias. Gotas de miel y de flor de naranjo, fragancias de rosas y de eucaliptos, esencia permanente del incienso.

 

Abre la puerta y visita las ciudades de Marruecos

 

 


 

 Rabat


Capital de Marruecos desde 1912, es una ciudad elegante y tranquila, que contrasta con su excitante pasado. Fundada en el siglo X como ribat (monasterio fortificado), fue la capital de Yacub Al-Mansur en el siglo XII y de Sidi Mohammed ben Abdallah en el siglo III a.C. Albergó un puerto fenicio, más tarde cartaginés y finalmente romano.

La capital, cuarta ciudad imperial, es una curiosa mezcla de la tradición histórica consolidada en un largo pasado y la modernidad establecida en el presente. Abd al-Mumin la fundó en el siglo XII, y utilizó la kasbah ("fortaleza") como base para luchar contra los españoles. Durante este período se construyeron sus edificios más famosos, como la torre Hassan y la Kasbah des Oudaias. Bastión para los musulmanes expulsados de España a principios del siglo XVII y capital del país sólo a partir de la ocupación francesa, en 1912, la atmósfera de Rabat recibe influencias del Islam y de Europa en casi idéntica medida. Pocos habitantes de Rabat están involucrados en el negocio turístico, lo que significa pasear por los mercados sin tener que protegerse contra la excesiva presión de los vendedores.

Ningún viajero deseoso de profundizar en Rabat debe olvidar acercarse al Palacio Real y visitar el Mausoleo de Mohammed V, la Medina (y su zoco), protegida al sur por la Muralla de los Andaluces, la Necrópolis de Chellah (que guarda también las ruinas romanas de Sala) u el Museo Arqueológico. Uno de los monumentos más famosos es la torre Hassan, el alminar inacabado de la gran mezquita, iniciado por Yacub al-Mansur. Un terremoto interrumpió su construcción en el año 1755. A su lado se alza el mausoleo de Mohammed V, abuelo del actual rey. La Alcazaba de los Oudaias, construida en el risco que se levanta sobre el Atlántico, alberga un antiguo palacio convertido en museo de arte tradicional y un excelente Café Moro ideal para descansar tomando un té a la menta y un exquisito cuerno de gacela),. Más allá de las murallas se encuentran los restos de la antigua ciudad de Salé, cuyo Museo Arqueológico es uno de los más interesantes de Marruecos.

 

Entre el histórico parque central (los Jardins Triangle de Vue ) y la principal estación de tren están localizados la mayoría de hoteles y restaurantes de Rabat. Los abundantes bares y cafeterías de esta zona disponen de toda la cerveza, kebabs, pizza, aceitunas y helados que uno pueda desear. El aeropuerto internacional Mohammed V se halla a poca distancia al este de la ciudad y muchos autobuses cubren el trayecto.

En los alrededores de Rabat, es recomendable una visita a los Jardines de Buknadel (a unos 12 kms. de Rabat), con más de 1.500 especies exóticas. Para disfrutar de una playa muy especial, cercana a una antigua casbash, es necesario dirigirse a Temara (a 16 kms. de Rabat). También al norte de Rabat se encuentra la célebre Playa de las Naciones. Y en Skhirat, el domingo es día de mercado, que acentúa aún más los encantos de este pequeño pueblo y su magnífica playa.

 

Hoteles de todas las categorías, campings, restaurantes de cocina marroquí, francesa, italiana y hasta china o japonesa aseguran estancias confortables y diversiones nocturnas.

 

Salé, situada en la orilla derecha del Bou Regreg, frente a Rabat, tiene a pesar de ello una historia propia. De todas las épocas quedan monumentos y ruinas, que hoy conforman parte del atractivo de la ciudad, como la Gran Mezquita, la medersa aneja, la puerta Bab el Mrisa, el santuario de Sidi Ahmed el Tijani y el morabito de Sidi Abdallah ben Hassoun, patrono de Salé.

 


 

Fez

Es la primera de las ciudades imperiales, ya que se remonta al siglo VIII. Es también la primera ciudad de culto musulmán de Marruecos y posee una de las universidades más antiguas del mundo. Todas estas primicias hacen de Fez una ciudad particularmente atractiva por su potencia cultural, aún hoy viva e influyente. Fez, la más inmemorial de las ciudades imperiales, es quizá uno de los símbolos de Marruecos.

Sus laberínticas calles y su apagado esplendor potencian su aire misterioso y arrogante. La Medina de Fez el-Bali (antiguo Fez) es uno de los mayores emplazamientos medievales que existen en el mundo, y las puertas y murallas que le rodean potencian su magnificencia. A diferencia de muchas poblaciones fortificadas de su época, Fez no ha modificado sus límites originarios. Sus habitantes se han expandido hacia el suroeste y las laderas, formando un arco que se dibuja de norte a sur de la zona nueva.

En la parte antigua, compuesta por 9.400 calles y callejuelas, se alza la Medersa Bou Inania, una escuela teológica construida en 1350. No lejos de este lugar se encuentra el Henna Souq, mercado especializado en tintes para el cabello y para tatuar las extremidades de las mujeres. Junto a la vieja urbe amurallada aparece Fez el-Jdid, sede de la comunidad judía, formada por edificios espectaculares. Entre las dos está emplazado Dar Batha, denominado en la actualidad Museo de Batha. La mejor manera de llegar a Fez es en ferrocarril desde Rabat, Marrakech o Tánger

 

Entre sus monumentos, ocupan un lugar muy destacado las Mezquitas Karaouine y de los Andaluces, construidas, según la leyenda, por dos herederas de un kairuaní exiliado, en el siglo IX. También las numerosas Medersas (Escuelas coránicas), como Chahrij, Bouinania (con su relij de pared con carrillón de 1357) y, especialmente, Attarin, construidas entre los siglos XIII y XVII por tres dinastías diferentes. Merecen, además, una visita, los museos de Arte Marroquí (Batha) y el de Armas (Bordj Nord).

 

En los alrededores de Fez se encuentran Sefrou (Fiesta de las Cerezas, en junio; Moussem en agosto), Ifrán (deportes de invierno, montañismo), Immouzer (fiesta bereber de la miel, en mayo), Azrou (el más bello bosque de cedros de Marruecos) y Taza (primera capital almohade y polo de atracción de la espeleología).

 


 

Meknés

Meknassa ez-Zeitoun (Meknasa de los Olivos) es una fundación bereber del siglo IX, pero hasta 1069 no toma su verdadero carácter, cuando los almorávides construyen un bastión y una alcazaba. Tras pasar por asedios, conquistas, abandonos y reconstrucciones, Meknés alcanza su apogeo bajo el reinado de Mulay Ismail. Este sultán alauí, contemporáneo del rey Sol, Luis XIV de Francia, embelleció Meknés dotándola de murallas con puertas monumentales, jardines, mezquitas, alcazabas, y su primer palacio, Dar Kebira. El resultado es una de las ciudades más bellas y fascinantes de Marruecos.

 

Además de recorrer las murallas, perderse en la medina y regatear en los zocos, el viajero debe dirigir sus pasos hacia el Mausoleo de Mulay Ismail, las puertas de Bab El Mansur, Bab Berdain y Bab El-Jemis, el Estanque de Adgal, la Medersa Bou Inania, los fabulosos Jardines de los Sultanes, los graneros (Heri es-Suani), las gigantescas caballerizas y el Museo de Arte Marroquí en Dar Jamai.

 

En las cercanías de Meknés (26 kms.) se alza Moulay Idriss. Esta ciudad es el escenario de uno de los moussems más concurridos. Cada año, en los meses de agosto y septiembre, miles de fieles peregrinan a Moulay Idriss, atrayendo también a viajeros interesados y dando lugar a un animadísimo evento con mucho color tradicional.

 

A 27 kilómetros de Meknés se encuentran las ruinas de la ciudad romana de Volubilis, residencia de los procuradores de la Mauritania Tingitana, desde el siglo I d.C.

También se aconseja visitar Ifrane, con su cercana estación de esquí de Michlifen.

 


 

Marrakech
 

Catalogada como uno de los centros culturales más importantes de Marruecos, Marrakech es una activa ciudad famosa por sus mercados y festivales. En su trepidante núcleo urbano se encuentra la plaza Djemaa el Fna. Declarado patrimonio oral de la humanidad por la Unesco en mayo de 2001, este inmenso espacio abierto en el barrio antiguo acoge a malabaristas, narradores de cuentos, encantadores de serpientes, magos, acróbatas y toda una gama de lunáticos inofensivos. Sus zocos (mercados) se caracterizan por estar entre los mejores del país. Marrakech cuenta con una amplia oferta de hoteles asequibles que facilitan la exploración de la parte antigua de la ciudad.

Entre los muchos atractivos del barrio antiguo destaca el anexo de la mezquita Koubba Ba'adiyn, de un peculiar estilo almorávide, la magnífica mezquita Koutoubia y el palacio Dar Si Said (donde se encuentra el Museo de las Artes Marroquíes). Los servicios de trenes y autobuses ofrecen trayectos regulares que comunican esta urbe del interior con Casablanca y Rabat.

 

Una de las ciudades preferidas por los turistas españoles, y la que ha dado su nombre a todo el país. Los orígenes de la ciudad son oscuros, pero se acepta comúnmente que comenzó siendo un campamento militar establecido por Abu Bekr, un gran jefe almorávide, en 1070.

 

Su primo y sucesor, Yusef Ben Tachfin es quien comienza la tarea de convertir el oasis primitivo en una capital digna de su imperio, que se extendía desde el Atlántico hasta Argelia y desde el Sáhara al Ebro. La conquista almohade hizo casi desaparecer las primeras construcciones, que fueron reemplazadas por otras, muchas de las cuales podemos admirar aún hoy.

 

La enumeración de los lugares y monumentos de Marrakech puede ser interminable. Pero puede darse una idea de su riqueza y variedad mencionando la Plaza de Jemaa el Fna (absolutamente indispensable sumergirse en ella y en el cercano zoco), la Mezquita y el Alminar de la Koutoubia (gemela de la Giralda de Sevilla), la Medersa Ben Yussef, la Menara, el Museo de Dar Si Said, el Jardín del Agdal, las Tumbas de los Saadianos y los Palacios Badi y de la Bahía. Si el viaje coincide con el mes de junio, no puede perderse el Festival Nacional de Folklore que reúne las mejores expresiones de la música, el canto y la danza popular en Marrakech.

 

Como capital turística que es, Marrakech ofrece desde uno de los mejores hoteles del mundo (el celebérrimo La Mamounia), hasta camping y albergues juveniles; desde lujosos restaurantes de especialidades marroquíes con espectáculos folklóricos y fantasía, hasta cocina francesa, italiana, judía e internacional. Discotecas, casino y salas de fiesta completan la oferta de ocio nocturno.

 

La ciudad es también punto de partida para numerosas excursiones de gran interés arquitectónico, cultural y paisajístico. Los Palmerales, las rutas del Alto Atlas y numerosos pueblos como Tameslouht, Amizmiz o Asni brindan variadas posibilidades de disfrute al viajero curioso.

También están cercanas la estación de esquí de Oukaimeden y el Valle del Ourika.

 


Casablanca

De todas las ciudades del mundo, Hollywood eligió Casablanca para inmortalizarla como el clásico enclave de sabor exótico y colonial. Los que esperen encontrar a un taciturno Humphrey Bogart en cada esquina se llevarán una gran decepción. Esta localidad no puede definirse como tranquila: es la mayor urbe de Marruecos y su centro industrial; una enorme e impetuosa metrópoli donde las burnouses (prenda tradicional) marroquíes parecen fuera de lugar ante la masiva presencia de los elegantes trajes propios de Occidente y las gafas de sol de marca.

Esta ciudad portuaria sufría una grave decadencia hasta que los franceses, cuando convirtieron Marruecos en su Protectorado en 1912, decidieron restaurarla y construyeron grandes avenidas, parques públicos e imponentes edificios civiles de estilo morisco. La medina o barrio antiguo de Casablanca merece una visita, y la mezquita de Hassan II es una de las más grandes del mundo. En la plaza Mohammed V se encuentran los ejemplos más impresionantes de arquitectura morisca. Casablanca comparte el aeropuerto Mohammed V con Rabat, en el que se programan vuelos regulares desde y hacia Europa y Oriente Medio.


 Tánger

Tánger es un emplazamiento irresistible y un popular puerto de entrada de turistas, además de haberse convertido en el lugar de residencia de algunos de los mayores delincuentes internacionales. Ubicada en el extremo norte de Marruecos, conserva un carácter cosmopolita y una fundada reputación de inspirar turbios negocios y extraños desajustes.

El céntrico zoco chico es su principal atracción. Cuando Tánger era territorio internacional, entre 1923-1943 y 1945-1956, además de haberse convertido en el punto de encuentro de intelectuales y artistas de todo el mundo, esta zona servía de escenario a sórdidas formas de vida; en la actualidad todavía mantiene esta característica. La Kasbah es uno de los monumentos más atrayentes; en su interior alberga el antiguo palacio del sultán, Dar el-Makhzen, del siglo XVII, convertido en un interesante museo. Tánger dista cinco horas en tren de Rabat y desde España se arriba fácilmente en transbordador; también desde Gibraltar


 Tetuán

  


 

Agadir

Ciudad de la renovación y de la dulzura de vivir, acoge en un paraje excepcional una de las bahías más bellas del mundo, y goza de un clima siempre cálido, con una infraestructura hotelera de alto nivel. Agadir le promete una estancia ideal en cualquier temporada del año. Centro de turismo de playa por excelencia, también es punto de partida para realizar excursiones y descubrir tanto los atractivos de las ricas tierras del interior como las aventuras que encierra el Gran Sur.


Entre el verde oloroso de los eucaliptos, los pinos y tamarices, y el azul encantador de un mar límpido, tranquilo, vivificante, delicioso, de color apenas algo más fuerte que el del cielo, en el que todos los días brilla un sol resplandeciente, se extiende una soberbia extensión de arena fina y dorada, de diez kilómetros de longitud: la playa de Agadir. En este espléndido decorado natural es donde se construyó la estación balnearia más bella, elogiada y hospitalaria de Marruecos.


Aquí se puede practicar el tenis, el golf, la vela la equitación, probar el esquí náutico, el submarinismo, la pesca de altura, degustar pescados frescos, platos típicos de la mejor gastronomía magrebí, bailar hasta el alba, dormir entre el lujo acogedor de un hotel con un servicio refinado, cambiar de aire en las regiones sorprendentes del Alto Atlas, conocer a los famosos, descubrir los zocos de una villa medieval o presahariana.

 


 

Essaouira

 

Essaouira, es la más bella de las ciudades de la costa marroquí, es una ciudad muy marinera, desde siempre ha sido punto de reunión de bohemios y artistas, mezclados con las varias etnias beréberes que en su mayoría poblan la ciudad y la aristocracia árabe. Cuenta con uno de los puertos pesqueros más importantes del país y una medina muy singular, sencilla, fácil, donde es un placer invertir unas cuantas horas.

 
Frente a la ciudad, existen unos islotes que fueron ocupados durante mucho tiempo por cartagineses y mas tarde por los romanos, que en busca del molusco que utilizaban para el color púrpura, les hizo establecerse allí durante muchos años. Más tarde en la década de los 60 fue Jimi Hendrix quien creó una comuna en una de sus playas. También era asiduo Bob Marley.

Los fuertes de la ciudad vieja son una mezcla de arquitectura militar portuguesa, francesa y bereber, y su solidez le confiere un poderoso misticismo. La Skala du Port cuenta con buenas vistas; y aquí Orson Welles rodó parte de su versión de Othello.

Con la llegada de los portugueses, será cuando la ciudad tome el nombre de Mogador, a comienzos del siglo XVI se empezaron a construir las primeras fortificaciones portuguesas, aún se conservan las murallas que bordean toda la ciudad, al igual que las cisternas.


Te sugiero que tomes una copa en el piano bar del hotel Des Illes, allí era donde Orson Welles tomaba a diario su wodka durante el rodaje de Otelo.
También te sugiero, una buena cena a base de pescado en Chez Sam, un clásico en el puerto, dirigido por un autentico jazzmen y por donde han pasado grandes celebridades. Los mediodias se montan en la Plaza du Port unos chiringuitos donde degustar pescados y mariscos, buena calidad, cuidado con el precio. Una estancia en Essaouira es muy reconfortante, sobre todo cuando se viene de los calores del Gran Sur.

 

 


 

Chefchaouen

 


Otras rutas


Garganta del Todra

Cerca de Tinerhir, una ciudad del Alto Atlas, al final de un frondoso valle poblado de palmeras y de aldeas formadas por chozas de barro, rodeado por un cerco de áridas y escarpadas montañas, se encuentra una de las maravillas naturales marroquíes, la garganta del Todra. Su altura se acerca a los 300 m y en su punto más estrecho la anchura es de tan sólo 10 m; un río de aguas cristalinas transcurre por él.

Aunque el desfiladero principal se puede explorar en pocas horas, es recomendable que los visitantes que dispongan de más tiempo lo remonten en dirección a Tinerhir. A lo largo de esta ruta surgen numerosas kasbahs , cuyos habitantes son muy acogedores. La escalada se está convirtiendo en una práctica muy popular en la zona y acampar en los alrededores es también una alternativa atractiva.

En la garganta y en sus alrededores puede elegirse entre los muchos hoteles que se han construido. Para los más aventureros, esta zona cuenta con una red de pistas forestales que unen las distintas aldeas situadas en las montañas del Atlas Medio y Alto. Los autobuses pasan con regularidad por Tinerhir en su ruta entre Marrakech y Er-Rashidia.

Volubilis

A unos 33 km de Meknés se sitúa el emplazamiento de las mayores y mejor preservadas ruinas romanas de Marruecos. Volubilis data básicamente de los siglos II y III, aunque las excavaciones han puesto en evidencia que este lugar fue inicialmente fundado por los mercaderes cartagineses hacia el 150 a.C. Tan sólo existe un hotel en las cercanías, pero se han facilitado instalaciones para acampar.

Trafaoute

Esta discreta ciudad a medio camino de la costa Atlántica marroquí es un buen punto de partida para descubrir mediante excursiones las colinas que la rodean y los distintos poblados bereberes. En las afueras se encuentra un curioso conjunto de rocas pintadas en azul en 1984 por Jean Verame. El artista belga eligió una serie de piedras pulidas y redondeadas, típicas de esta zona.