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Discurso de SM el Rey a la Nación con motivo del 65º aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo

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Rabat  – Su Majestad el Rey Mohammed VI dirigió, hoy lunes, un discurso a la Nación con motivo del 65 aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo.
 He aquí el texto íntegro del Discurso Real: <!–more–>

“Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor enviado de Dios, su familia y compañeros

Querido pueblo,

Con total orgullo conmemoramos en el día de hoy la Gloriosa Efeméride de la Revolución del Rey y del Pueblo, que profundos significados encierra.

Se trata de una revolución positiva, a pesar de haber tenido lugar en duras circunstancias, ya que enseñó a los marroquíes el verdadero patriotismo, además de habernos ayudado a avanzar.

Henos aquí ahora inaugurando una nueva revolución que nos permite relevar los desafíos de completar la edificación del Marruecos moderno, ubicando a los marroquíes en el puesto que les corresponde, particularmente a los jóvenes que consideramos siempre como la verdadera riqueza del país.

Querido pueblo,

Con ocasión del Discurso de apertura del Parlamento, tuve la ocasión de insistir sobre la necesidad de colocar las cuestiones de la juventud en el centro mismo del nuevo modelo de desarrollo, así como invité a la preparación de una estrategia integrada para los jóvenes y a reflexionar sobre las mejores vías para promover sus condiciones.

Por ello, no podemos pedir a la juventud que desempeñe el papel que le corresponde y cumplir con su deber, sin facilitarle las necesarias oportunidades y preparación que para ello requiere.

Debemos ofrecerle cosas concretas, en la enseñanza, en el trabajo y en la sanidad, etc. Pero antes que nada, debemos dejar abiertas ante los jóvenes las puertas de la confianza y de la esperanza en el futuro…

En este sentido, permitir la integración de la juventud en la vida social y profesional, no puede ser un privilegio; es derecho de cualquier ciudadano, cualquiera que fuera el medio del que procede, gozar de las mismas oportunidades y posibilidades, de enseñanza de calidad y trabajo digno.

Ahora bien, me da mucha pena constatar que el porcentaje de desempleo entre los jóvenes sigue siendo alto.

No es razonable que de cada cuatro jóvenes, uno esté en el paro, a pesar del nivel de desarrollo económico que por lo general conoce Marruecos. En este contexto, las cifras más duras se dan en el ámbito urbano.

A pesar de los esfuerzos desplegados, de las obras económicas y de los programas sociales lanzados, constatamos que los resultados conseguidos no alcanzan nuestras ambiciones en este dominio.

Dentro del mismo espíritu y de la misma orientación que Hemos fijado en el Discurso del Trono, queremos llamar la atención, de nuevo y con toda urgencia, sobre la problemática del empleo de la juventud, particularmente en su relación con el sistema educativo y de formación.

Efectivamente, no podemos admitir que nuestro sistema educativo siga generando grupos de desempleados, sobre todo en algunos departamentos universitarios que, como todo el mundo sabe, sus titulados encuentran enormes dificultades para integrarse en el mercado de trabajo.

He aquí un clamoroso desperdicio de recursos públicos y energías de la juventud, lo que obstaculiza los procesos de desarrollo e influye sobre las condiciones de vida de numerosos marroquíes.

Lo paradójico en todo esto es que muchos inversores y muchas empresas, encuentran dificultades para encontrar las competencias necesarias en una serie de profesiones y especialidades.

Por otra parte, muchos jóvenes, sobre todo con titulación superior, científicos y técnicos, se plantean emigrar al extranjero, no sólo por los incentivos estimulantes que allí se ofrecen, sino también porque no encuentran en su país el clima y las condiciones idóneas para el trabajo, la promoción profesional, la creatividad y la investigación científica.

Éstos son, por lo general, los mismos motivos que hacen que un determinado número de estudiantes marroquíes en el extranjero no vuelvan a trabajar en su país al terminar sus estudios.

Ante tal situación, invitamos a centrar los esfuerzos, de manera seria y responsable, sobre esta cuestión a fin de permitir una atractividad y unas condiciones idóneas para estimular a estas competencias a establecerse y trabajar en Marruecos.

Para hacer frente a esta problemática, ya crónica, de la adecuación entre formación y empleo, a fin de paliar el desempleo, invitamos al Gobierno y a los distintos actores, a tomar una serie de medidas, en los plazos más breves posibles, principalmente con los siguientes objetivos:

• Primero: llevar a cabo una revisión global de los mecanismos y programas de apoyo público al empleo de la juventud, a fin de aumentar su eficacia y hacer que respondan a las ambiciones de la juventud, a guisa de la llamada que He hecho en el Discurso del Trono con respecto al Programa de Protección Social.

En este horizonte, Hemos decidido organizar un Encuentro Nacional sobre el Empleo y la Formación, antes de finalizar el año, con el objetivo de configurar unas decisiones prácticas y unas nuevas soluciones, lanzando iniciativas y estableciendo una hoja de ruta precisa para promover el empleo.

• Segundo: Dar prioridad a las especializaciones que facilitan el empleo, además de adoptar un sistema eficaz de orientación temprana, dos o tres años antes del bachillerato, para ayudar a los alumnos, en función de sus aptitudes e inclinaciones, a elegir entre las carreras universitarias o la formación profesional.

Paralelamente, invitamos a la adopción de un acuerdo marco entre el Gobierno y el sector privado, con el fin de aportar un fuerte impulso a la rehabilitación de los estudiantes que abandonan los estudios sin obtener una titulación, ofreciéndoles nuevas oportunidades y facilitando su integración en la vida profesional y social.

• Tercero: Reconsiderar las especialidades de la formación profesional, en su globalidad, de tal modo que puedan responder a las necesidades del mundo empresarial y del sector público, así como acompañar las mutaciones que conocen las industrias y los distintos oficios, ofreciendo a los graduados mayores oportunidades de integración profesional.

Por ello, se debe dedicar mayor interés a la formación profesional, en todos sus niveles, y lanzar una nueva generación de centros para la formación y preparación de los jóvenes, en función de las necesidades de cada etapa, tomando en consideración las especificidades y necesidades de cada región.

En este sentido, el Fondo Hassan II para el Desarrollo Económico y Social aportará su contribución para la construcción y equipamiento de nuevos centros de formación profesional, que puedan responder a las nuevas necesidades.

• Cuarto: Establecer mecanismos prácticos, susceptibles de aportar un cambio cualitativo en lo que se refiere a la incentivación de los jóvenes para la creación de pequeñas y medianas empresas, en los ámbitos de sus respectivas especialidades, apoyando asimismo las iniciativas de autoempleo y la creación de empresas sociales.

Por otra parte, las administraciones públicas, especialmente las entidades territoriales, están llamadas a sufragar las deudas contraídas con las empresas, ya que toda demora puede causar la quiebra de estas últimas, con todo lo que ello comporta como pérdida de numerosos puestos de trabajo.

Así pues, ¿cómo podemos dar el ejemplo, si las propias administraciones e instituciones del Estado, no respetan sus compromisos en la materia?

• Quinto: Creación de nuevos mecanismos que permitan la integración de parte del sector informal dentro del sector formal, a través de la aportación de una formación idónea e incitativa a las energías que lo integran, además de permitirles el acceso a la cobertura social, apoyo al autoempleo y creación de empresas.

• Sexto: Prever para cada establecimiento, un programa obligatorio de formación en lenguas extranjeras, destinado a estudiantes y aprendices, y con una duración entre tres y seis meses. Asimismo, se ha de reforzar la enseñanza de dichas lenguas en todos los niveles de la enseñanza, especialmente para impartir las asignaturas técnicas y científicas.

Las cuestiones de la juventud no se limitan únicamente a la formación y empleo, sino que abarcan por igual la apertura intelectual y el desarrollo mental y físico.

Querido pueblo,

El espíritu y los valores de la efeméride del 20 de agosto, y todo cuanto le caracteriza como consenso, cohesión y sacrificio, son precisamente los que movilizan a los marroquíes cuando se trata de la causa de nuestra integridad territorial.

En este sentido, Marruecos, con plena confianza y total compromiso, mantiene su adhesión a la dinámica lanzada por el Secretario General de Naciones Unidas, en cooperación con su Enviado Personal.

Todo ello sobre la base del mismo referencial que Hemos fijado con ocasión del último Discurso de la Marcha Verde. En este sentido, constatamos, con satisfacción, la creciente armonía entre tales principios y las posiciones internacionales.

En efecto, las últimas resoluciones del Consejo de Seguridad, lo mismo que las de la Cumbre de la Unión Africana, vienen a confirmar, de manera tajante, la exclusiva competencia de las Naciones Unidas para el auspicio del proceso político.

Con esta ocasión, queremos expresar Nuestros agradecimientos y toda Nuestra consideración a los dirigentes africanos hermanos, que han interactuado de manera positiva con las posiciones de principio de Marruecos, respondiendo al llamamiento del Consejo de Seguridad, el cual invitó a los miembros de la ONU a apoyar sus esfuerzos.

Querido pueblo,

La Divina Providencia ha querido que este año coincida la conmemoración de la Revolución del Rey y del Pueblo con la Fiesta del Sacrificio.

He aquí dos celebraciones que si bien difieren en su dimensión religiosa y nacional, sin embargo, van acompañadas en los corazones y sentimientos de los marroquíes de los valores del sacrificio y de la lealtad, que bien distinguen a ambas.

En estas felices jornadas, no nos cabe sino dirigir nuestras plegarias a Dios el Altísimo, por las límpidas memorias del Héroe de la Liberación y de la Unidad, Nuestro Augusto Abuelo, Su Majestad el Rey Mohammed V, Dios tenga en Su Gloria, y de su Compañero de Lucha, Nuestro Venerado Padre, Su Majestad el Rey Hassan II, Dios acoja en Su Santa Misericordia, así como a todos los venturosos mártires de la Patria.

He aquí una ocasión para reafirmar nuestro compromiso colectivo de continuar sus pasos en defensa de la unidad y estabilidad de Marruecos, desplegando todos los esfuerzos por su desarrollo y progreso, así como por la realización de las aspiraciones de sus hijos.

Wassalamou alaikoum warahmatoullahi wabarakatouh”.

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