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EFE. La «navidad musulmana» despierta controversias dentro del islam

Mil quinientos millones de musulmanes en el mundo celebran entre hoy y mañana el Mawlid al Nabawi, fiesta que conmemora el nacimiento del Profeta Mahoma, en medio del constante debate entre sufíes y salafistas sobre su legitimidad y sobre la lectura rigorista o popular del islam.

La mayoría de países musulmanes coinciden en celebrar el aniversario del profeta, que nació hace catorce siglos (el día 12 del mes de Rabia I del calendario lunar de cada año), pero los hay donde no es festivo y las celebraciones se hacen a nivel familiar o individual.

Esas celebraciones consisten en veladas religiosas donde se lee el Corán y se elogia al profeta, pero generalmente no hay un ambiente festivo en las calles comparable al de las navidades cristianas.

Mientras que Arabia Saudí no celebra el Mawlid por considerarlo un ritual en desacuerdo con el islam, en el otro extremo está Egipto, donde las celebraciones son más joviales, con un ambiente colorido y donde son protagonistas los dulces típicos y turrones a base de azúcar.

En el norte de África, los festividades son más bien familiares: las mujeres cocinan la «asida» (preparada con harina de trigo cocida, servida con miel y mantequilla), un plato que según la tradición se cree que Mahoma consumía, además de frutos secos, todo ello en medio de vapores de incienso.

En Marruecos -donde el rito oficial tiene un gran componente sufí- el evento se celebra desde las más altas esferas del Estado: el rey Mohamed VI cuida personalmente esta festividad al presidir cada año una velada religiosa destinada a cantos de alabanza a Mahoma.

El monarca, que siempre pone por delante su parentesco con la familia de Mahoma, protege y financia a las diferentes cofradías sufíes repartidas en el país, como siempre hicieron sus antepasados.

Durante el Mawlid, estas cofradías multiplican sus celebraciones con lecturas del Corán, cantos religiosos que se acompañan de movimientos sincopados hasta llegar al éxtasis espiritual.

Entre estas cofradías, destaca la Hassounia situada en el casco viejo de la ciudad de Salé, vecina de Rabat, donde la fiesta adquiere un carácter más visible con la tradicional «procesión de las velas», un ritual anual consistente en un desfile de hombres en chilabas (largas túnicas) que sostienen enormes velas adornadas que recorre las calles de la ciudad en dirección de la cofradía para dar comienzo a la festividad.