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La alocución de SM el Rey ante la cumbre del clima de París COP21

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París, 30-11-2015 – SM el Rey Mohammed VI ha dirigido hoy una alocución a la cumbre del clima de París (COP21)/, que se celebra en la capital gala.

Este es el texto íntegro de la alocución Real, leída en la sesión inaugural de esta conferencia por SAR el Príncipe Moulay Rachid, en presencia de SM el Rey Mohammed VI:

“Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros.

Señor Presidente,

Señoras y Señores Jefes de Estado y de Gobierno,

Señor Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas,

Excelencias, Señoras y Señores,

La cita que hoy nos reúne en París, no es ni podrá ser nunca aquella de las Cumbres y Conferencias que la Comunidad de las Naciones inscribe regularmente en la agenda de las relaciones internacionales.

No lo será, y permítaseme decirlo de manera tan directa, dado que la Conferencia de París y la que mi país tiene la intención de acoger dentro de un año en Marraquech, serán ante todo conferencias fundadoras del futuro que, como deber y responsabilidad, hemos de legar a nuestros hijos.

A estos hijos nuestros, no les queremos privar de los bosques, océanos y costas, ni tampoco de los distintos recursos naturales emblemáticos que constituyen el más valioso patrimonio de nuestra humanidad.

Un patrimonio que actualmente está en el orden del día, porque la comunidad internacional no ha sabido o no ha querido movilizarse a tiempo, para reunir los medios que mejor le hubieran permitido el dominio de su propio destino.

La toma de conciencia colectiva que hoy hemos alcanzado con respecto a los efectos devastadores que supone el calentamiento climático para nuestro planeta, viene reflejada en la premura de establecer la coherencia entre actos y palabras.

Excelencias, Señoras y Señores,

La apuesta que se plantean nuestras discusiones no es ideológica, ni tampoco diplomática, ni siquiera económica en el sentido convencional de nuestros debates y anteriores encuentros.

Ahora todo el mundo sabe que la amenaza es planetaria y que de las consecuencias del cambio climático no se escapará ninguna nación, ninguna región y ningún continente.

La época de la vacilación y escepticismo ya no se puede tolerar; otro tanto se hará de aquí en adelante con la coartada de las falsas prioridades para una Comunidad de las Naciones que, durante mucho tiempo, aceptó dar la espalda al devenir y futuro de todos sus hijos.

Durante mucho tiempo, hemos evitado mirar. Durante mucho tiempo, demasiado tiempo, hemos retrasado el momento de la conciencia, jugando con hipótesis que luego se revelaron como subterfugios.

Ahora la realidad la tenemos delante; el hielo que se derrite, el nivel de los mares y océanos que se eleva, las costas que paulatinamente se corroen, los recursos hídricos enrarecidos, producciones agrícolas amenazadas e inundaciones cada vez más mortíferas que relevan a sequías que lo mismo asolan.

Por esta razón, y de manera deliberada, he optado por no discurrir por un análisis técnico o un discurso erudito, aun cuando expreso todo mi respeto a los científicos y expertos que son autoridad en la materia.

Para que la unanimidad, que no es fácil de alcanzar en este dominio, ni tampoco es de inmediata realización, se convierta en un elemento prohibitivo que justificaría la reticencia de unos y las ilusiones nacidas del inmovilismo de otros, hay que construir con paciencia, ambición y determinación, sobre aquello posible y accesible. Únicamente la eficacia de la acción y la tangibilidad de los resultados vencerán las resistencias y reticencias.

Excelencias, Señoras y Señores,

Dentro de esta perspectiva del realismo, la anticipación y la acción, quisiera evocar aquí la estrategia que el Reino de Marruecos pone en práctica desde hace más de medio siglo.

Empezando por el agua, fuente de vida y obsesión cotidiana y vital para todos los marroquíes. ¿Qué hubiera sido de Marruecos, en este contexto, sin la política de presas, una opción pionera y visionaria puesta en marcha desde hace más de 60 años por Nuestro Augusto Padre, el llorado soberano Su Majestad el Rey Hassan II, Dios le tenga en Su Misericordia?

Conscientes de la importancia que supone este logro estructural y central para el futuro de Marruecos, Hemos velado por su refuerzo, lo que ha permitido al Reino dotarse de 140 grandes presas clasificadas, casi la tercera parte de las cuales, construidas durante los 15 últimos años.

Gracias a esta política, Marruecos se enfrenta a los efectos de la sequía, mientras que en algunos países desarrollados, un simple retraso estacional de lluvias, suscita una alerta que se califica de sequía excepcional y aguda.

El compromiso del Reino se ha traducido también en el desarrollo de las presas de captación, que permiten canalizar el agua, sin destruir ni desestabilizar los ecosistemas.

Por otra parte, en el marco de unas negociaciones con sus socios, y no sin dificultades, Marruecos ha establecido y defendido una política de pesca responsable para proteger sus recursos haliéuticos.

Excelencias, Señoras y Señores,

Desde la toma de conciencia de la urgencia climática en Río, el año 1992, el Reino inscribió, de manera decidida, su política voluntarista en materia de desarrollo sostenible y de protección del medio ambiente, dentro del esfuerzo global de la Comunidad internacional, a través de una serie de reformas constitucionales, legislativas, institucionales y reglamentarias.

La Carta del Medio Ambiente, el Plan Marruecos Verde, el Plan de la Inversión Verde, la prohibición de los OGM y la reciente ley sobre los desechos plásticos, son tantas expresiones de esta movilización y de esta coherencia.

Por último, animado por el mismo planteamiento que privilegia el largo plazo, el Reino de Marruecos se ha erigido recientemente en uno de los principales actores de la transición energética en el mundo, y de modo particular, en el continente africano.

Por ello, el objetivo del 42% que había sido fijado con respecto a la aportación de las energías renovables a nuestras necesidades en 2020, ha sido recientemente elevado al 52% en el horizonte de 2030.

Habida cuenta de su carácter ambicioso y sustancial, la “contribución prevista y determinada de Marruecos a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático”, confirma este enfoque vanguardista del Reino.

Alentado por este irreversible compromiso, Marruecos se presenta como candidato para la organización de la COP22 de 2016, en Marraquech.

He aquí el sentido que reviste el “Llamamiento de Tánger” que, conjuntamente con Su Excelencia el Presidente François Hollande, he lanzado el pasado 20 de septiembre, confirmando de este modo el compromiso de trabajar, codo con codo, por el éxito de estas decisivas citas para nuestro destino futuro.

En efecto, las etapas han de encadenarse en un recorrido que se anuncia largo, ya que algunos hábitos han de ser cambiados, determinadas prioridades definidas y ciertas tecnologías inventadas, a lo que habría que añadir la aprobación regular de los balances.

Excelencias, Señoras y Señores,

La crisis climática es la última injusticia que golpea a los más vulnerables; además, los efectos del cambio climático conciernen de igual modo, o quizá en mayor medida, a los países en desarrollo, sobre todo los Estados africanos y latinoamericanos menos desarrollados, así como los pequeños Estados insulares.

La alarma ha llegado incluso a los oídos más sordos y la toma de conciencia es general. Efectivamente, estos países avanzan pero cada cual lo hace a su ritmo y según su propia estrategia. Avanzan trazando su camino en medio de obligaciones que no es posible ignorar, empezando por la necesidad de ofrecer a sus poblaciones niveles de vida correctos.

¿Acaso es equitativo defender la frugalidad cuando ya lo tenemos todo? Y por otra parte, ¿Es un crimen contra el planeta querer más, cuando se tiene poco? ¿Sería pertinente calificar de “sostenible” un desarrollo que deja sumergida en la pobreza a una mayoría de seres humanos? ¿Es acaso legítimo que las prescripciones para la protección del clima sean dictadas precisamente por los principales responsables del calentamiento atmosférico?

El continente africano merece una atención particular; un continente que se despierta y se revela en todos sus rincones, tomando confianza en sí. Por lo tanto es en África, continente del futuro, donde se jugará el porvenir de nuestro planeta.

En este contexto, la promoción de las transferencias de las tecnologías y la movilización de las financiaciones, prioritariamente a favor de los países en desarrollo, vienen a ser fundamentales. Asimismo, se ha de tomar en consideración que estos países no tengan que elegir entre el progreso de su economía y la protección del medioambiente.

Su participación en la lucha contra los efectos del cambio climático ha de tomar en consideración, igualmente, el modelo de desarrollo y los hábitos de los individuos en todos los países.

Así pues, en los países del Norte, el modo de vida y los hábitos de consumo de productos cosméticos o alimentarios, por ejemplo, producen enormes cantidades de residuos “no degradables”.

Del mismo modo, en los países en desarrollo, la lucha contra las bolsas de plástico, por hacer un ejemplo, constituye un verdadero desafío. La gente no piensa en destruir esas bolsas, sino más bien en rellenarlas para responder a sus necesidades. Se trata aquí de una cuestión de educación.

Por ello, tanto en un caso como en otro, se hace necesaria una normativa vinculante.

Del mismo modo, la lucha contra los residuos no ha de ser sinónimo de “tecno-fobia, ni un rechazo del progreso o una vuelta a la Edad de Piedra. Todo lo contrario, los progresos tecnológicos deberían ser utilizados eficazmente a fin de limitar el impacto del calentamiento climático.

Señor Presidente,

Excelencias, Señoras y Señores,

Amén de un necesario consenso internacional auténtico e inclusivo, hemos de aportar nuestro apoyo a una apropiación efectiva de la Acción Clima, por parte de los países en desarrollo.

En este sentido, la conferencia de Paris nos ofrece la oportunidad de consolidar un instrumento jurídico global, operacional, equilibrado y universal, susceptible de limitar el calentamiento climático por debajo de dos grados Celsius, tendiendo hacia una economía baja en carbono.

Quisiera concluir expresando mi deseo de total éxito a esta conferencia y agradeciendo al Presidente François Hollande así como a Francia su compromiso y movilización a fin de hacer de la COP 21, la lograda cita de la historia y de la esperanza.

El mantenimiento y el éxito de la presente Conferencia constituyen el mejor homenaje que podemos rendir a las francesas y franceses alcanzados por el terrorismo abyecto, a la vez que representa la mejor respuesta al obscurantismo y a los enemigos de la humanidad.

El saludo, le bendición de Dios el Altísimo y sus gracias sean con vosotros”.