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SM el Rey envía un mensaje a los participantes en el Foro “Ibrahim Governance Weekend”.

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SM el Rey Mohammed VI envió un mensaje a los participantes en el Foro “Ibrahim Governance Weekend”, que tuvo lugar en Marrakech, del 6 al 9 de abril 2017, bajo el alto patrocinio de Su Majestad.

He aquí el texto íntegro del mensaje real, que fue leído, por el Consejero de SM el Rey  el Sr. André Azoulay.

“Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros,

Señor Mo Ibrahim, Presidente de la Fundación, 

Señoras y Señores,

Me complace dirigirme a vuestra asamblea, reunida en el marco de “Ibrahim Governance Weekend”, que este año ha elegido celebrar su décimo aniversario en tierra marroquí.

Quisiera expresar mis elogios por esta iniciativa que ofrece a muchas personalidades procedentes de diversos horizontes, la oportunidad de reunirse en Marraquech para entablar debates en torno a la gobernanza y el liderazgo en África. Tal iniciativa constituye una contribución a la identificación de los modus operandi necesarios a la construcción de un futuro próspero para los pueblos africanos. 

Con esta ocasión, quisiera felicitar al Señor Mo Ibrahim por los esfuerzos que lleva a cabo a favor de la mejora de la gobernanza en África, así como saludar su Fundación por la dirección del presente Foro, que se ha convertido, con el paso de las ediciones, en una cita importante y esperada. 

Por otra parte, Hemos querido colocar este encuentro bajo Nuestro Alto Patrocinio, como testimonio del vivo interés que otorgamos a la preservación de la seguridad y de los derechos fundamentales de nuestros ciudadanos así como al desarrollo humano y sostenible en África. 

Señoras y Señores, 

África, en absoluto constituye una amenaza para sí misma ni para los demás. 

Todo lo contrario, representa un prometedor espacio de desarrollo sostenible, abierto a todas las cooperaciones. 

Sin embargo, los recursos potenciales, que tanto abundan en el continente, esperan todavía su valorización justa y necesaria. Desde esta perspectiva, el arraigo de una buena gobernanza en el funcionamiento de nuestras instituciones, economías y sociedades, no se ha efectuado hasta el momento de manera global.   

 ¿Acaso se trataría de una fatalidad que consagraría el “afro-pesimismo” aún dominante?

Lejos de ser así.

En primer lugar, la toma de conciencia con respecto a las insuficiencias y carencias en materia de gobernanza, es ampliamente compartida en África. 

Además, una fuerte y sincera voluntad anima a las nuevas élites africanas, tanto políticas como económicas y asociativas, que se hallan cada vez más a la escucha de las legítimas expectativas de los pueblos.  

  Finalmente, varias acciones ya han sido llevadas a cabo y nuevas reglas de conducta han sido introducidas, no sólo a iniciativa de los gobiernos sino también de las entidades territoriales y sociedades civiles. 

Este ineluctable movimiento está destinado a ampliarse a todas las escalas, local, nacional, regional y continental, e importa que sea organizado dentro de la coherencia y la sinergia, valorizando al mismo tiempo todas las acciones coronadas con éxito, a fin de ampliarlas.

Señoras y Señores, 

  Los Estados africanos se aferran a los valores universales. 

Sin embargo, los modelos de gobernanza establecidos no podrían ser importados o impuestos en su forma actual, ya que emanan de una específica acumulación histórica y de itinerarios particulares. 

Tales modelos, en cambio, podrían ser útilmente adaptados y ajustados al contexto africano con el propósito de ofrecerles una pertinencia operativa y una apropiación colectiva. 

Además, África dispone por sí misma de auténticos instrumentos de solidaridad, así como de prácticas ancestrales que sería injusto ignorar, y que convendría modernizar y enmendar.

Actualmente, África puede concebir, por sí y para sí, reglas de conductas y esquemas organizativos innovadores. 

De este modo, una óptima gobernanza de nuestro continente debería derivar de una combinación acertada y coherente entre experiencias exteriores adaptadas, renovados modus operandi internos, prácticas innovadoras a escala continental.

Importantes iniciativas marroquíes vienen a atestiguar el potencial de éxito que tal enfoque puede tener.  A título de ejemplo, citaré la estructurante reforma de la regionalización avanzada, iniciada estos últimos años; la puesta a punto de los esquemas de financiación innovadora, destinados a la realización de proyectos faro; la instauración de un fondo soberano que permite actualmente la participación directa de inversiones soberanas internacionales en las estrategias nacionales de desarrollo y, finalmente, la acción ciudadana y voluntaria de varias empresas públicas importantes, destinada a conciliar el desarrollo económico y las realizaciones con fuerte impacto social y local.   

Las virtudes de la cooperación Sur-Sur son innegables, dado que las experiencias compartidas incrementan las capacidades de cada cual, al tiempo que aprovechar los esfuerzos llevados a cabo a escala nacional, una vez mutualizados en el marco de cooperaciones regionales y continentales.  

Señoras y Señores, 

Vuestro encuentro tiene lugar tras la histórica vuelta del Reino al seno de su familia institucional, la Unión Africana, y la solicitud de adhesión a la Comunidad Económica de los Estados de África del Oeste, CEDEAO que, animado por sus socios, formuló.

Ambos hechos me ofrecen la oportunidad de evocar varias convicciones profundas sobre la marcha colectiva de África hacia el progreso. 

Para empezar, hay que decir que toda tentación a ejercer un liderazgo nacional en África está abocada al fracaso. Esta visión ha de desvanecerse definitivamente en beneficio de la promoción de los intereses comunes, del esfuerzo colectivo y de la cooperación mutuamente beneficiosa.

Además, si las realidades africanas se hallan diferenciadas según regiones, climas y recursos, los desafíos y ambiciones que debemos afrontar no dejan de ser similares. 

Unidos y solidarios, ganaremos la batalla del desarrollo inclusivo. De lo contario, continuaremos actuando, con más o menos éxito, en el seno de nuestras fronteras nacionales, sin jamás afrontar los desafíos que juntos podríamos relevar, ni tampoco beneficiarnos de los frutos adicionales e indispensables de una emergencia conjunta y sostenible. 

Si queremos dar a la cooperación intra-africana los medios necesarios para la realización de este objetivo estratégico, debemos compartir nuestras experiencias y pericias, buscando la óptima explotación de nuestras complementariedades.

He aquí el sentido que desde hace muchos años el Reino otorga a su acción, colaborando con sus múltiples socios africanos, como bien prueba la ratificación de numerosos acuerdos de cooperación y la creciente apertura de sus universidades e institutos de formación ante los estudiantes africanos, amén de la materialización de importantes iniciativas bilaterales y regionales, especialmente en materia de seguridad alimentaria, energía e infraestructuras de producción y servicios, sin olvidar el desarrollo humano.      

Promover cadenas de valores regionales y continentales apoyados por nuevas inversiones, centrarse en las prioridades, concebir una ingeniería financiera creativa y medidas de acompañamiento apropiadas, constituyen nuestras prioridades, dado que las capacidades de selección, medición de impacto, montaje y ejecución de proyectos, así como la movilización del ahorro local, representan las condiciones de nuestra ambición para áfrica. 

Será igualmente necesario llevar a cabo el conjunto de este planteamiento, dentro de la transparencia, la buena gobernanza y la apropiación.

Finalmente, el esfuerzo deberá centrarse, en todas partes, en la formación y refuerzo de las capacidades de nuestras futuras generaciones.

En efecto, los jóvenes merecen toda nuestra atención. Gracias a ellos y por ellos, obramos a fin de que puedan beneficiarse en el futuro de una gobernanza eficaz, gozando plenamente de sus derechos en tanto que actores de su propio desarrollo personal, ya sea en el ámbito político, económico o asociativo.    

Señoras y Señores, 

Un África organizada, solidaria y fundamentada sobre una gobernanza eficiente es capaz de ofrecer los bienes políticos, económicos y sociales que legítimamente aspiran alcanzar sus habitantes.  

En este sentido, ya no basta ser visionario para lograr la metamorfosis de África; conviene más bien asociar ingeniosidad y abnegación, favoreciendo los avances concretos y demostrados, mediante una acción política voluntaria.

De este modo, todas las partes concernidas, ya sean líderes políticos, responsables del ejecutivo, electos, empresarios o actores comprometidos de la sociedad civil, están llamadas a aportar su contribución en el marco de una coherencia global. Por lo tanto, os invito a confrontar vuestras ideas y, sobre todo, a formular recomendaciones pertinentes y prácticas.

Estas últimas deberán encontrar el camino hacia la realización, para responder a toda una generación de africanas y africanos que esperan y anhelan un progreso común y compartido.

Muchas gracias. 

Wassalamou alaikoum warahmatoullahi wabarakatouh”.