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SM el Rey traslada sus condolencias al presidente de la Asamblea de los Representantes del pueblo tunecino tras el fallecimiento del presidente Béji Caïd Essebsi

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Rabat – Su Majestad el Rey Mohammed VI envió un mensaje de condolencias al presidente de la Asamblea de los Representantes del pueblo tunecino (Parlamento), Mohamed Ennaceur, tras el fallecimiento del presidente de la República tunecina, Béji Caïd Essebsi.

En este mensaje, el Soberano afirma haber recibido con gran emoción y profunda aflicción la noticia del fallecimiento del jefe del Estado tunecino.

En esta dolorosa circunstancia, SM el Rey expresa, en su nombre y en el del pueblo marroquí, a Ennaceur y a través de él a la familia del gran llorado y al pueblo tunecino hermano sus sentido pésame y sus sinceros sentimientos de compasión tras el fallecimiento de uno de los grandes hombres de Túnez que dedicaron su vida a servir su país y contribuyeron con abnegación y entrega a la edificación de su Estado moderno.

El Soberano dijo recordar en esta dura prueba las altas cualidades del difunto y la gran competencia política de que hizo gala en la dirección sabia de su país, especialmente después de su elección como jefe de Estado, agregando que Béji Caïd Essebsi obró con seriedad y espíritu de patriotismo ejemplar por rematar y consagrar el proceso democrático de su país y reforzar su renacimiento y su desarrollo en el marco de la seguridad y la estabilidad.

El Reino de Marruecos se acuerda con estima de los vínculos de fraternidad sólida y solidaridad efectiva que mantenía el difunto con el Reino y su firme determinación a establecer relaciones de cooperación sólida y ejemplar entre los dos países, además de su apego sincero a la unidad y la grandeza de los pueblos magrebíes hermanos, subraya SM el Rey en este mensaje.

Compartiendo la pena del pueblo tunecino tras esta pérdida, siendo la voluntad divina imparable, Su Majestad el Rey implora al Todopoderoso conceder al conjunto de los tunecinos paciencia y consuelo y retribuir ampliamente al difunto por los servicios laudables prestados a su país y a su nación, y acogerlo en su santa misericordia.