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Texto íntegro del discurso dirigido por SM el Rey a la 27 Cumbre Árabe

SM el Rey Mohammed VI

Nuakchot – SM el Rey Mohammed VI dirigió un discurso a la 27 Cumbre Árabe que comenzó, lunes, en la capital mauritana, Nuakchot.

He aquí el texto íntegro del discurso Real leído por el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación Salaheddine Mezouar:

“Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros,
Excelentísimo Señor Don Mohamed Uld Abdelaziz, Presidente de la República Islámica de Mauritania,

Majestades, Altezas, Excelencias,
Señor Secretario General de la Liga de los Estados Árabes,
Señoras y Señores,

En primer lugar, me es grato expresar mis agradecimientos y mi consideración a Su Excelencia el Señor Mohamed Uld Abdelaziz, Presidente de la República Islámica de Mauritania, y a través del mismo, al pueblo mauritano hermano, por haber acogido la 27ª Cumbre Árabe Ordinaria, felicitando a Su Excelencia por la destacada preparación que ha dedicado a la presente Cumbre.

De igual modo, quisiera poner de relieve los esfuerzos desplegados por Su Excelencia el Presidente Don Abdel Fattah al-Sissi, Presidente de la República Árabe de Egipto hermana y Presidente de la anterior Cumbre Árabe, al servicio de las causas árabes.

Por otra parte, he de expresar mis sinceras felicitaciones a Su Excelencia el Señor Ahmad el-Ghait, nuevo Secretario General de la Liga de los Estados Árabes, deseándole pleno éxito en el desempeño de su insigne misión. Sin lugar a dudas, gracias a la experiencia que tiene acumulada y a su prudencia y perspicacia, conseguirá alcanzar los objetivos deseados. En este sentido, obrará por orientar los esfuerzos árabes hacia la consolidación de las filas y hacia lo que beneficia directamente al ciudadano árabe.

Nuestros agradecimientos van igualmente al doctor Nabil El-Arabi, cuyo mandato a la cabeza de la Secretaría General de la Liga acaba de finalizar el pasado mes de junio, resaltando los servicios que ha prestado a su nación árabe, su seria acción y su espíritu de responsabilidad. Le deseamos plena salud.

Majestades, Altezas, Excelencias,

La postergación por el Reino de Marruecos de su derecho a organizar la Cumbre Árabe, no significa el abandono de Marruecos de la acción árabe común o el desperdicio de cualquier esfuerzo por lograr el éxito de la 27ª sesión, que hoy celebramos, y que Mauritania hermana ha tenido a bien acoger. Efectivamente, nuestro proceder ha sido dictado por el deber de análisis objetivo e imparcial de la realidad árabe y la necesidad de llamar la atención hacia los peligros internos y externos que buscan dividir a los países árabes. Con ello hemos pretendido movilizar las voluntades para hacer frente a dichos planes, así como para recuperar el poder de decisión y concebir los rasgos de un futuro que responda a las ambiciones de nuestros pueblos de lograr el desarrollo y esté a la altura del rango civilizatorio de nuestra nación árabe.

Naturalmente, en esto no cabe dar lecciones o precipitarse hacia las mejores decisiones, ya que el objetivo deseado no es otro sino el de afianzar la conciencia colectiva con respecto a la ineluctable unidad para defender el logro del reto civilizatorio que consiste en la edificación del Estado moderno, forjado sobre la ciudadanía, el derecho y la ley, así como sobre el aferramiento a la unidad territorial y soberanía nacional.

–    Por lo tanto, ¿acaso la división fue alguna vez fuente de fuerza, y acaso podemos individualmente afrontar los retos comunes sin que los esfuerzos de unos completen los de otros?
–    ¿Las soluciones prefabricadas e importadas, las extravagantes teorías inventadas y los conflictos separatistas, acaso no nos han metido en una desintegración sin límites ni fin, hasta convertir el Estado en un barrio o en una circunscripción?
–    ¿Acaso no se ha pisoteado la soberanía del Estado so pretexto de defender una doctrina, un grupo o una determinada consigna, sacrificándose el espíritu ciudadano en beneficio de unas lealtades sin otro objetivo que no fuera el de manipular las mentes y extender la hegemonía?

Si alguna lucha benéfica existe, no será otra sino la que consiste en el esfuerzo que propiamente se lleva a cabo; el esfuerzo de construir la confianza y despejar las atmósferas, para poder resolver nuestros problemas por nosotros mismos, lejos de las influencias externas que no hacen sino complicar dichas cuestiones aplazando su solución, dando lugar, de este modo, a un desperdicio del esfuerzo y al agotamiento de las energías y bienes.

He aquí el círculo vicioso en el que hemos caído, y que ha constituido uno de los motivos que han debilitado nuestro papel en la resolución de nuestras causas árabes, como es el caso con las crisis de Libia, Yemen, Siria, Irak y Líbano; de igual modo redujeron nuestras contribuciones a tratar, con toda eficacia y lejanía de miras, el fenómeno terrorista que está corroyendo las mentes de algunos ciudadanos y menoscaba la seguridad y la paz de nuestros países.

¿Cómo se puede entender que no seamos los primeros en establecer estrategias multidimensionales y planes de acción perfectos para hacer frente a esta destructora endemia, sabiendo que somos el origen y el objetivo?
–    ¿Acaso la defensa de nuestra bendita religión islámica, una religión del término medio y de la moderación, consistiría en que los extremistas y terroristas sigan deformándola para justificar sus actos criminales contra los países y las personas, sin que nosotros podamos echar abajo, de modo conveniente, sus interpretaciones tendenciosas y falsas tesis?
–    ¿Acaso es de justicia que se nos atribuya, así como a nuestros hijos que vendrán después, una deformada imagen entre las naciones, cuando en realidad somos los portadores del mensaje de la iluminación y poseemos reconocidas contribuciones en la edificación de la civilización humana; es deber nuestro seguir interactuando con las demás naciones por el bien de la humanidad?

Se equivoca quien cree que por sí solo y únicamente con sus propias posibilidades podrá protegerse del terrorismo, sin cooperar y coordinar con su entorno y con el mundo que le rodea. Este fenómeno, tal y como lo conocemos, trasciende las fronteras y no hay otra vía para acabar con él, sino trabajando colectivamente para realizar la seguridad y el desarrollo.

Majestades, Altezas, Excelencias,

Está claro que, en gran medida, corresponde a la comunidad internacional la responsabilidad de retrasar el encuentro de un arreglo justo a la cuestión palestina. Sin lugar a dudas, esta frustración resulta del rechazo de Israel de aceptar las decisiones de la legalidad internacional, persistiendo en su política de colonización que, día tras día, viene a echar abajo “la solución de los dos Estados”: el Estado de Israel y el Estado palestino, soberano y viable; establecido, este último, sobre sus territorios ocupados en 1967.

Si, en tanto que árabes, hemos presentado la “Iniciativa de paz árabe” desde el año 2002, y seguimos presentándola como base para la instauración de la seguridad, la paz y el desarrollo integrado en la zona, ahora queremos llamar la atención hacia el hecho de que la continuación del statu quo y el intento de imponer la política de los hechos consumados, no va a servir de nada, ni va a cambiar la historia.

En lo que se refiere al estatuto de Al Qods Al Sharif, y desde Nuestra postura como Presidente del Comité Al Qods, que depende de la Organización para la Cooperación Islámica, insistimos sobre la necesidad de preservar su carácter árabe islámico, así como su estatuto legal en tanto que parte de los territorios palestinos ocupados en 1967, y como capital del Estado palestino independiente, llamando la atención hacia el hecho de que ignorar esta situación o intentar judaizar Al Qods oriental, sería una agresión contra la identidad y las raíces, así como una provocación de la discordia.

Nuestro aferramiento a la paz es el que justifica Nuestro apoyo a las iniciativas serias que preparan las condiciones adecuadas y los estímulos realistas para hacer realidad la solución de los dos Estados, donde se incluye la iniciativa francesa, de dimensión internacional y global, así como los esfuerzos egipcios que poseen un efecto regional y realista. Se trata de una reivindicación que guarda armonía con Nuestra invitación a continuar las negociaciones entre las dos partes, palestina e israelí. Sin embargo, no queremos unas negociaciones sin objetivos ni marco; tampoco deben tener lugar mientras persistan los factores que condujeron a su fracaso en el pasado.

La unidad de las filas palestinas y el apoyo a la dirección palestina, bajo la presidencia de Nuestro Hermano, Su Excelencia el Señor Don Mahmud Abbas, Presidente del Estado palestino, son dos condiciones básicas en este sentido, que sólo tienen por equivalente la fidelidad en el apoyo a la cuestión palestina, lejos de cualquier aprovechamiento politiquero o de consecuencias preconcebidas.

Majestades, Altezas, Excelencias,

El mayor reto consiste en ganar la batalla del desarrollo, recuperando el retraso que se acusa en los procesos de edificación de nuestras capacidades, así como en el tratamiento de las manifestaciones de la pobreza y precariedad en nuestros países, superando los escollos de llevar a cabo nuestra cooperación económica y comercial.

Por ello, hemos de centrar nuestro interés en la preparación y establecimiento de la configuración de cooperaciones adecuadas entre los miembros de la casa árabe, tanto desde el punto de vista de las necesidades y prioridades, como de los espacios, con el fin de promover la dimensión de desarrollo en nuestra acción común, dedicando todas nuestras capacidades propias para realizar una vida digna y el sosiego al ciudadano árabe.

No es que carezcamos de inteligencia creativa ni de capacidades humanas preparadas; tampoco del marco institucional adecuado o de las estimulantes riquezas naturales. Lo que necesitamos es consolidar la confianza de invertir en el futuro, así como en la solidaridad efectiva y en el beneficio escalonado y pausado.

La realización de proyectos de desarrollo, partiendo de tales presupuestos y según la mencionada configuración, así como sobre la base de un enfoque asociativo, particularmente con el sector privado, es susceptible de crear historias de éxitos que pueden constituir un verdadero estímulo para el flujo de las inversiones y la competición sobre los proyectos en los distintos puntos de la nación árabe.

Enorme es Nuestra esperanza de conseguir hablar, en el día de hoy, con un espíritu de solidaridad, y que nuestros hijos puedan mañana recoger los frutos de proyectos estructurales, económicos y comerciales, así como de otros proyectos técnicos, científicos y culturales, realizados en el marco de la Liga de los Estados Árabes, con el fin de que esta honorable institución pueda crecer ante los ojos de los ciudadanos árabes y pueda ocupar el lugar que le corresponde para impulsar la dinámica de intercambio y cooperación entre el los demás bloques regionales, influyendo positivamente sobre la economía mundial.

Imploro a Dios el Altísimo que nos inspire el camino correcto y nos lleve por la vía que conduce hacia el bien de nuestra nación árabe. Dios oye los ruegos, lo ve todo y será quien a ello responderá.

Wassalamou alaikoum warahmatoullahi wabarakatouh”.