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Texto íntegro del mensaje Real con motivo del primer Concierto del Mediterráneo

SAR la Princesa Lalla Hasna

Ginebra – SM el Rey Mohammed VI dirigió un mensaje con motivo del primer Concierto del Mediterráneo organizado en el Palacio de las Naciones en Ginebra y cuya lectura fue dada, sábado, por SAR la Princesa Lalla Hasna.

He aquí el texto íntegro del mensaje Real:

«Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros,

 

Excelencias,

Señoras y Señores,

Con ocasión de celebrarse el primer Concierto del Mediterráneo, Nos complace dirigirnos a los distinguidos invitados representantes de la comunidad diplomática, organizaciones internacionales, autoridades ginebrinas y suizas y personalidades procedentes del mundo de las artes y las finanzas.

Es para Nos un motivo de orgullo ver que Marruecos organiza con la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra y la Fundación ONUART un concierto en cuyas letras y músicas resuena nuestra Constitución; una constitución forjada en el seno del consenso nacional que ahora hace justicia con nuestra historia, nuestras culturas y nuestras espiritualidades, que se mezclan para expresar la riqueza y profundidad de todas nuestras diversidades.

Efectivamente, es en la riqueza de tal diversidad y en su simbiosis con un Mediterráneo plural, donde reside la razón de la implicación de Marruecos en esta cita de hoy con la cultura, el arte y la música.

Ágora de todas las músicas y teatro eterno de la diversidad cultural, Marruecos ha optado de manera deliberada por identificarse con las expresiones más innovadoras y mestizadas de la creación artística, ya sea en el dominio de la música, de la literatura, de las artes plásticas o del cine.

Esta misma opción exaltadora y exigente, es la que ha estimulado, y con razón, el primer Concierto del Mediterráneo; y es esta misma senda de la apertura y modernidad la que Marruecos quiere recorrer junto con ustedes, animado por una inquebrantable convicción de que la música nunca será más bella como cuando es invitada al banquete de la universalidad y cuando las partituras no chocan con ninguna frontera.

Celebrar el Mediterráneo viene a ser sinónimo de celebrar la Humanidad y los valores de paz, tolerancia, justicia, igualdad y libertad, sostenidos por la Carta de las Naciones Unidas y por la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Qué mejor lugar y más emblemático que la sala de la Alianza de Civilizaciones y de los Derechos Humanos, concebida y realizada por Miquel Barceló, para recordarnos que el Mediterráneo de Aristóteles, Averroes, Maimónides y Al Idrisi, así como de otros muchos pensadores, es un mar que nos reúne y nos congrega, y que deseamos plenamente reconciliado con nuestras memorias mestizadas, pero que sólo nos pertenecerá de manera verdadera cuando sea realmente compartido.

Con este patrimonio enriquecedor, Marruecos no cesa de consolidar constantemente su anclaje mediterráneo árabe y africano, erigiéndose en puente entre Europa y África, y entre Oriente y Occidente.

La Historia del Reino de Marruecos viene a ser una celebración de la diversidad; una diversidad sostenida y asumida de manera constante por las diferentes dinastías que se han sucedido, en el seno de la simbiosis con el pueblo marroquí. El Reino de Marruecos, espléndidamente ha hecho suya esta opción al consignar en el preámbulo de su Constitución, una unidad “en la que se funden los componentes árabe musulmán, amazig y sahariano hassaní, enriquecidos por sus afluentes africano, andalusí, hebreo y mediterráneo”.

El humanismo y modernidad que animan el proceder marroquí, se enmarcan dentro de la senda de los valores asumidos por la Organización de las Naciones Unidas, a saber, el diálogo de civilizaciones, la diversidad cultural y el rechazo de cualquier forma de extremismo.

En ningún momento hemos dejado de subrayar que la riqueza de un país se mediría no sólo en función de los indicadores económicos, sino también y sobre todo por su «soft power», su estabilidad, su historia, su riqueza cultural y la densidad de su patrimonio.

Excelencias,

Señoras y Señores,

Los artistas que hoy actúan, evocarán esa memoria del Mediterráneo, que bajo forma de un mosaico se enorgullece de todo cuanto le ha marcado y de sus mestizajes, a la vez que cantoras y cantores, nos invitarán a un viaje a través del Mediterráneo. Tales polifonías mediterráneas incitarán a una introspección colectiva que a todos nos hará ver que la música y las artes revelan claramente que lo que nos une es sumamente más importante de lo que nos separa.

La celebración hoy de este concierto, dentro del contexto trágico y regresivo que vive el Mediterráneo permitirá, por un momento, celebrar y festejar nuestros valores más exaltadores, como lo son el humanismo, la tolerancia, la libertad, la dignidad y el respeto mutuo.

Sin embrago, no podemos ignorar que el espacio mediterráneo está atravesado por peligrosas líneas de fracturas, que van desde la paz largamente buscada y constantemente aplazada en Oriente Medio, al recrudecimiento de la violencia, el terrorismo, el extremismo y los repliegues identitarios, pasando por el drama de las migraciones, la gestión de los recursos comunes y la protección del medioambiente.

 

Nuestro espacio mediterráneo se halla en una encrucijada, sumido, ahora más que nunca, en los tumultos, volatilidad y tragedias provocadas por el desplazamiento de personas desesperadas que buscan un futuro mejor. Por ironía del destino, esta Mar que antaño fue fuente de vida, se ha convertido en un verdadero cementerio donde se amontonan los cuerpos y los sueños rotos, una y otra vez,  de migrantes y refugiados que huyen los horrores de la guerra y los conflictos.

Hemos de reconciliarnos con Nuestra humanidad y devolver al Mediterráneo su grandeza y nobleza. Orgulloso de su pertenencia mediterránea, Marruecos, junto con otros países, se emplea en alcanzar tal objetivo.

Frente a los temores y tendencias de repliegue, que las ideologías extremistas alimentan, hemos de dar prueba de valor y determinación para hablar los unos con los otros, escucharnos, comprendernos, aceptarnos y actuar conjuntamente, en nombre de todo lo que tenemos en común. El Mediterráneo debe volver a ser un espacio de paz duradera y prosperidad compartida, encarnando nuevamente los valores de compartir, de respeto mutuo, de tolerancia y de diversidad.

Sin duda alguna, aquí es donde interviene el papel de los artistas, en la medida en que son capaces de mantener viva esta cultura que nos llega del Mediterráneo, pacificando y cultivando el vínculo que nos une a esta mar.  Ahora más que nunca, hemos de reivindicar el Mediterráneo, reapropiándonos el espíritu que le ha conferido el lugar más extenso en la Historia de la Humanidad.

Al desear pleno éxito a esta primera edición del concierto del Mediterráneo, formulamos votos por que esta iniciativa se institucionalice con vistas a su permanencia.

De igual modo, queremos subrayar toda la importancia que reviste la movilización del conjunto de las energías para defender la primacía del arte, la nobleza de la cultura y la creación de un entorno que favorezca la creatividad y el pensamiento.  Nuestro deseo más ardiente no es otro sino que los diferentes países mediterráneos se apropien el concierto del Mediterráneo y otras iniciativas culturales similares, movilizando a sus intelectuales y a sus artistas para cerrar el paso ante las tendencias de repliegue, intolerancia y extremismo.

Ahora más que nunca, nos corresponde apropiarnos el Mediterráneo como puente de encuentro de culturas y civilizaciones.

Wassalamou alaikoum warahmatoullahi wabarakatouh».